Tarjetas revolving: qué son, riesgos y cómo reclamar intereses abusivos
Las tarjetas revolving se han convertido en uno de los productos financieros más reclamados en España por sus intereses elevados y su falta de transparencia. Miles de consumidores pagan durante años sin ver reducir apenas la deuda, lo que ha provocado una avalancha de reclamaciones y sentencias favorables a los clientes.

En este artículo te explicamos qué es una tarjeta revolving, por qué puede ser abusiva y cómo reclamar legalmente según la última doctrina del Tribunal Supremo.
¿Qué es una tarjeta revolving?
Una tarjeta revolving es un crédito al consumo que se renueva automáticamente cada mes. Su funcionamiento es el siguiente:
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El banco concede un límite de crédito.
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El cliente puede usarlo total o parcialmente.
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Cada mes paga una cuota fija que incluye capital e intereses.
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El capital amortizado vuelve a estar disponible.
El problema es que, al ser las cuotas normalmente bajas, la amortización del capital es muy lenta, lo que provoca que la deuda se alargue durante años.
¿Por qué las tarjetas revolving son peligrosas?
Las tarjetas revolving suelen tener características que perjudican gravemente al consumidor:
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Intereses muy elevados (TAE superiores al 20%, 25% o incluso más).
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Concesión rápida, muchas veces sin un estudio real de solvencia.
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Cuotas pequeñas que apenas reducen la deuda.
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Sensación falsa de que la deuda “no baja nunca”.
Esto hace que el cliente pueda acabar pagando el doble o el triple del dinero que utilizó.
Tarjetas revolving y la Ley de Usura
Durante años, los tribunales han aplicado la Ley de Represión de la Usura de 1908, que declara nulos los contratos cuando concurren dos requisitos:
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Que el interés sea notoriamente superior al normal del dinero.
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Que sea manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso.
¿Qué se considera “interés normal del dinero”?
No es el interés legal, sino el tipo medio de mercado para operaciones similares, según las estadísticas del Banco de España vigentes en el momento de la contratación.
Criterio del Tribunal Supremo sobre tarjetas revolving
El Tribunal Supremo ha fijado una doctrina clara:
Intereses usurarios
Un crédito revolving puede considerarse usurario cuando la TAE supera en más de seis puntos porcentuales el tipo medio de mercado para tarjetas de crédito y revolving en la fecha de contratación.
Sentencias clave:
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STS 149/2020
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STS 258/2023
En estos casos, el contrato es nulo y el cliente solo debe devolver el capital prestado, pudiendo recuperar los intereses pagados.

Nulidad por falta de transparencia (aunque no haya usura)
Incluso cuando no se supera el umbral de la usura, el Tribunal Supremo ha ido más allá.
En las STS 154/2025 y 155/2025 (30 de enero), el Alto Tribunal establece que el contrato también puede ser nulo por falta de transparencia si:
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No se explicó claramente cómo funcionaba el crédito.
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No se informó del sistema real de amortización.
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No se advirtió de la escasa reducción del capital.
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No se explicó el coste real de la financiación.
Esto genera un desequilibrio grave en perjuicio del consumidor, suficiente para anular el contrato.
¿Prescribe la reclamación de una tarjeta revolving?
El Tribunal Supremo ha aclarado recientemente:
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La acción de nulidad por usura es imprescriptible.
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La acción para recuperar los intereses pagados en exceso prescribe a los 5 años, contados desde cada pago.
Sentencia del Pleno del Tribunal Supremo: 5 de marzo de 2025.
¿Cómo reclamar una tarjeta revolving?
Si tienes o has tenido una tarjeta revolving, puedes reclamar siguiendo estos pasos:
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Revisar el contrato y la TAE aplicada.
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Comparar el interés con el tipo medio del Banco de España.
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Analizar si hubo falta de transparencia en la contratación.
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Reclamar extrajudicialmente al banco.
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Si no hay acuerdo, acudir a la vía judicial.
En la mayoría de los casos, las sentencias están siendo favorables a los consumidores.
¿Merece la pena reclamar una tarjeta revolving?
Sí, especialmente si:
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Llevas años pagando y la deuda apenas baja.
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La TAE supera claramente el tipo medio del mercado.
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No recuerdas que te explicaran bien cómo funcionaba el crédito.
Reclamar puede suponer:
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La anulación del contrato.
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La devolución de intereses.
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La cancelación de la deuda pendiente.